domingo, 8 de diciembre de 2013

Una noticia que plantea dilemas éticos



La noticia que elegí para analizar, apareció publicada el sábado 2 de junio del 2012 en el Diario Jornada de Trelew.



Este artículo es por demás elocuente respecto al análisis que estamos haciendo sobre la perversión que se presentan en determinados momentos en las organizaciones que tan magistralmente las expone Jorge Etkin.

Es importante indicar que no existen organizaciones perversas, sino que existen situaciones o procesos que son destructivos para las organizaciones, produciendo una perversión en las mismas.

Nadie podría indicar que la Marina Argentina es una organización perversa en sí misma; pero la situación que estamos analizando tiene una fuerte ligazón a la perversión de algunos de sus componentes.

En el estudio de la perversidad en las organizaciones sociales, hablaremos de la ética como las razones del deber ser, de los mandatos que se autojustifican porque llevan las razones en sí mismos y no requieren ser demostrados para exigir su cumplimiento.

La ética se basa en el concepto de imperativos categóricos o universales. Un imperativo en un concepto a priori, que expresa un deber, una ley moral. Se trata de un deber de virtud que estás fuera de toda condición o interés externo, porque vale por sí mismo.

El contenido de la perversidad, la desviación concreta, la define el observador externo. Formula una definición heterónoma, es decir que confronta la acción o la situación concreta con un principio, mandato o valor que a los efectos de su evaluación toma como referencia de lo justo, lo bueno o lo verdadero.

Respecto al artículo periodístico, se puede conocer el argumento en el cuál se construyó al defensa de los Marinos acusados de realizar acciones de espionaje ilegales, ya que el abogado defensor indicó que sus clientes “cumplieron las ordenes” de sus superiores.

Etkin remarca en su libro “La Doble Moral de las Organizaciones” que se producen dos desviaciones en el plano de lo ético. “La primera, el relativismo. La segunda, el autoritarismo. En el primer caso se observa un estado de confusión moral. La idea dominante es que no hay afirmaciones que sean objetivamente válidas. Lleva a pensar que sólo es verdad aquello que sirve. 

En cuanto a la ética autoritaria su mandamiento es que si algo es bueno para la empresa, también lo es para el integrante, incapaz de saber qué es lo bueno para sí mismo”.

Sobre este último punto me detengo ya que es muy interesante lo que expresa Etkin con los argumentos de la Defensa de los Marinos. Por un lado los integrantes de esa organización militar no lograron discernir que las órdenes de sus superiores colisionaba con las libertades individuales de los ciudadanos que espiaban de manera ilegal y que por ende, se convertía en una orden inmoral.

Por otro lado, el espionaje ilegal era considerado como “positivo” por las autoridades que lo habían ordenado y por los propios marinos ya que estaban convencidos que de esa manera podían “prevenir” algunas cuestiones que ocurrían en esos momentos en Chubut.

Indudablemente que los marinos acusados de espionaje ilegal nunca pudieron comprender que no eran éticas ni morales las órdenes que recibían ya que lo ético es un imperativo, pero no una coacción. Supone una voluntad de los actores de hacer el bien en libertad y la moral implica una contextualización y se refiere fundamentalmente, a ciertos valores, usos y costumbres en la comunidad. A través de la moral en las organizaciones se busca la adhesión.

En este aspecto la organización, es decir la Marina, antepuso su propia conveniencia con lo que en definitiva es la manera correcta de hacer las cosas.

Evidentemente podemos indicar que estamos ante una funcionalidad de las decisiones que tomaron algunos integrantes de la Marina, alejándose de las razones morales y poniendo sus acciones al servicio de una racionalidad finalista.


Brian Jeansalle

No hay comentarios:

Publicar un comentario