Sugiero este enlace donde se
habla escuetamente de un nuevo caso de violencia de género y cómo la sociedad
está ligada fuertemente a la pérdida de valores como el respeto, el amor, la
formación de una familia.
Un caso que conmocionó a muchos,
y cuando hablamos de las responsabilidades públicas como lo mencionaba Julia
Barragán en “Contribuciones del utilitarismo contemporáneo a la ética de las
decisiones públicas”, señalamos la actuación de la Justicia interviniente en el
caso.
Al menor que golpeó salvajemente
a su novia embarazada le dictaron “prohibición de acercamiento” y fue imputado
por “lesiones graves”, aunque le concedieron el permiso para irse de Trelew,
donde viven ambos jóvenes, y contar con la posibilidad de radicarse en otra
ciudad, previo a la condición “de que certifique su residencia en la comisaría más
cercana a su domicilio”.
La envestidura del Poder Judicial
y las decisiones que toman frente a diversos hechos, son en muchos casos
juzgados por las propias víctimas y la sociedad. En este caso, desde diversas
OSC en contra de la violencia de género, la propia familia y personas en
general, fustigaron por la decisión que se tomó para que este jovencito se
vaya, inclusive de la provincia, cuando existe un Centro de Orientación Socio
Educativo (COSE), donde alojan a menores de edad que han incumplido con leyes.
Hasta qué punto la moral de los
jueces determina qué es lo correcto y qué no lo es. Como funcionarios públicos,
debieran resguardar de otra manera a las verdaderas víctimas de un flagelo como tal.
Griselda Novoa
Griselda Novoa

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