miércoles, 12 de marzo de 2014

Matar a un individuo para salvar a la especie



 
Hace poco tiempo las autoridades del zoológico de Copenhague decidieron matar a una jirafa joven y sana. ¿El motivo? Por su patrón genético, la jirafa no podría reproducirse sin riesgo de endogamia.  Un organismo público cuyo objetivo primordial es velar por el bienestar y conservación de la especie decidió matar a un animal.

Sin duda, a los responsables del zoo les hubiera parecido inaceptable matar a una jirafa en cualquier otro contexto. De hecho, el mismo zoológico gasta grandes sumas de dinero en el cuidado de animales enfermos y en el mantenimiento de lo que consideran un ambiente sano y agradable para los animales.

Lo que me resulta interesante del caso, más allá de la opinión que cada uno pueda tener frente a él (hubo masivas protestas y se recolectaron más de 27.000 firmas para salvar a la jirafa) es que frente al dilema, las autoridades decidieron privilegiar las reglas que ellos mismos se habían autoimpuesto, que son las que consideran más adecuadas para su objetivo principal: “asegurar una población sana de jirafas en zoológicos europeos". 

Podrían haber salido del paso con una decisión “políticamente correcta”, trasladando la jirafa a otro zoológico, pero no lo hicieron porque entendieron que, aunque disminuía considerablemente, el riesgo de endogamia persistía. Venderla a un particular también hubiera permitido que la jirafa conservara la vida, pero las reglas del zoo no permiten el tráfico privado de animales. En síntesis, no cambiaron las normas para evitar un hecho desagradable, sino que respetaron el código ético que las inspira.

También es interesante destacar el modo en que se comunicó la noticia, sin ocultamientos ni ambigüedades, sin falsos pedidos de disculpas, reafirmando los valores de la institución. No sólo no escondieron nada, sino que invitaron a los niños a participar de una irrepetible clase de biología.  Ni siquiera ocultaron un detalle que para muchos podría ser desagradable: la carne de la jirafa se usó para alimentar a los leones.

Publicado por Matías Smecuol

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